Mi primer contacto con la Técnica Alexander fue a raíz de lesiones que había ido acumulando. Estuve muchos años vinculada al deporte y las actividades físicas y esto no hizo más que pronunciar cada vez más mi mal uso.
Por esa razón tuve que dejar la actividad física de lado por un tiempo y dedicarme a prevenir todo aquello que estaba haciendo de una manera errónea, ya que implicaba una dificultad cada vez más grande para llevar a cabo las cosas más simples de mi vida cotidiana.